The dog days are over

Florence and the machine

Esta noche ha sido de esas veces en las que te alegras de que existan los premios a artistas, y mucho más de que se los den. ya no sólo por el reconocimiento y el importe que les supone las posteriores ventas (lo que les permite seguir haciendo cositas) sino porque hay casos, como el que sigue, a los que sería muy difícil seguir la pista si no fuera por los premios.

La historia que precede a este post viene de febrero, una de esas noches de fin de semana londinense donde era más provechoso para el bolsillo quedarse en casa que irse de parranda. Además esa noche todos mis “housemates” estaban celebrando el fin de semana, con lo que tenía tooooda la casa para mi solita. En uno de mis intentos de inmersión en la cultura inglesa puse la tele y vi, Oh my God!! ¡¡!LOS BRIT!!

Resultó que no eran los Brit, sino un pequeño aperitivo de lo que serían al mes siguiente, presentando a los nominados de cada categoría, algunos de los cuáles actuaban. Cansada de escuchar a Take That y Girls Aloud por todas partes, cuál fue mi sorpresa al verla a ella: Florence and the Machine.

Al poco de ver el programa estuve buscando mil y una referencias por internet, llegué a pensar que era un producto de mi imaginación, una ilusión óptica. Pero hoy se me ha ocurrido entrar en la página de los Brit para ver los nombres de los nominados, y no sólo entró por la puerta grande a la escena sino que, esa chica, con su voz de hada urbana, su sencillez y espontaneidad ganó nada más y nada menos que el premio de la crítica.

Viendo esto, me he decidido a , ahora sí, buscarla en you tube. Y ahí estaba, mi alucinación del pre-Brit. Y tan sólo de verla se me ha esbozado una sonrisa.

Aquí la teneis previa a la fama

Aquí se aprecia claramente que pese a ser el más creativo del mundo, hasta que no llega alguien e invierte en ti, no se puden desarrollar tus ideas (Hasta en la sopa tenemos el dinero, oiga). Con esta canción la descubrí.

Necesidad audiovisual

Fire bulb

Esta semana no he podido escribir mucho porque ya han empezado los temidos exámenes. Sin embargo, de este fin de semana se me ha quedado algo en el tintero que contar, algo que me parece muy curioso.

El sábado pasado se fué la luz en todo Alaquàs, y me consta que en parte de Aldaia.  Nos quedamos sin luz justamente cuando yo llegué a casa con Toneta, con lo que me tocó subir los cuatro pisos cargándola. Tras recuperarme, me percaté de que tampoco podía estudiar, ya que la gran mayoría de los apuntes los tengo en formato electrónico. Se hacía de noche y no teníamos tele, ni radio y en casa no somos de comprar revistas. Así que me asomé por la ventana.

Cuál fué mi sorpresa al comprobar que todo el barrio estaba asomado a la ventana, contemplando la calle. La verdad es que en mi barrio, como en muchos otros,  no suele pasar nada interesante: pasan los coches, un gato callejero camina por la acera, las “paquitas” del barrio se sientan en los bancos a hacer la tertulia, lo normal. Sin embargo ahí estábamos todos, mirando la calle.

Nos hemos acostumbrado de tal manera a ver imágenes en movimiento acompañadas de sonidos, que sin tele la opción de ocio alternativa fué la misma para todos: !Vamos a mirar por la ventana!